miércoles, 14 de julio de 2010
El Unibeso
Dios lanzó un megabeso a la nada y ese fue el origen de todo, y nosotros lo llamamos big bang. Su secretario, a quién la imponente detonación le había dejado momentáneamente sordo, a continuación escuchó “Hágase la luz”, y eso apuntó, y pensó que Un sólo verso era un nombre adecuado para aquello que Dios acababa de crear. Pero en realidad fue Un solo beso. El Unibeso fue creado por un Dios que deseaba, más que nada, besar y besar.
Sonidos del iai
sábado, 3 de julio de 2010
Vermut con Dios

Vengo de tomar el vermut con Dios. No fue a propósito, tengo que decir que yo estaba en el bar antes que Él. Pero apareció por allí, y cuando le saludé, se vino conmigo.
Vereis, voy a contaros algunas cosas de Dios.
Dios es un tipo estupendo, muy inteligente, que se ríe mucho, sobre todo de sí mismo. No cree en Él. Bueno, más bien creo que apostata de la imagen que han querido dar de Él. En lo único que se parece a la imagen de la iglesia que han dado de Él, es que tiene barba blanca. ¡Ah!, por cierto, usa gafas. Pues bien, Dios y yo estuvimos hablando de blogs, y de Internet. Dios tiene un blog, y hace poco entró en el mío, y lo encontró aceptable, tanto como para poner un link desde el suyo, cosa que me honra, como podéis imaginar. A Dios, esto de Internet le parece una revolución increíble. Es consciente de los peligros que acechan a la red, en forma de gobiernos controladores e intereses políticos, pero aún así el entusiasmo borra todo amago de desesperanza en el devenir, desesperanza de la que debe acumular kilos y kilos desde que creó al ser humano a su imagen y semejanza y lo puso a rodar por aquí.
Dios, burlonamente, no cree en si mismo. Pero yo sí creo en él, por eso existe, y me invita a una cañita de vez en cuando, no sé si para agradecérmelo, o porque le caigo bien.
Me gustaría pensar que es por esto último.
jueves, 20 de mayo de 2010
Abraza...
En la cuenta corriente de los abrazos, abrazo que das, abrazo que te reembolsan, así que nunca te quedas sin ellos. Los abrazos no tributan a hacienda, sino que son en sí mismo un tributo a los que se abrazan. Abraza más. Abraza ahora.
jueves, 6 de mayo de 2010
Non voglio amar, non voglio (No quiero amar, no quiero)
lunes, 15 de febrero de 2010
El cénit de su belleza
domingo, 7 de febrero de 2010
Iaido. El principio.

A las diez menos cuarto estaba en la puerta del gimnasio, esta vez en ropa de deporte, dispuesta a regalarme unas cuantas agujetas si eso suponía poder manejar un sable, aunque fuera de madera.
Me descalcé para pisar el tatami. Me quité la chaqueta del chándal. Félix vino a ponerme un obi. "Vaya", exclamó, "otra que va todo de negro". Era verdad, pantalón negro, camiseta negra. No lo había hecho a propósito. El cinturón, también negro. Algunos compañeros bromean con el tema..."Para ser la primera clase, cinturón negro..."
Intento seguirles en el saludo ritual. Luego Félix me lleva a parte y empieza enseñándome algunos movimientos sencillos. Cómo coger el bokken. Como alzarlo por encima de la cabeza y cortar hasta la altura del hara. Repito los ejercicios, mientras les da instrucciones al resto. Me mira con el rabillo del ojo, lo sé. Yo sigo practicando, encantada con la sensación. Ahora de rodillas, adelantando una pierna. Practico un rato.
Por fin, el momento que estaba yo esperando: aprender a enfundar y desenfundar... No es tan sencillo como parece, meter la hoja con el filo hacia arriba, desenfundar con un sólo movimiento fluido. Lo intento una y otra vez. Mira al espejo, me dice Félix. No mires hacia abajo. Me concentro y prefiero no mirar a ninguna parte, mirar dentro, a la sensación de movimiento, al movimiento del bokken en mi cabeza. Me paro. Repito. No. Repito. Uf, no es tan fácil, nunca creí que lo fuera...
Ya casi ha pasado la hora. Félix me pide que pare, "ya has trabajado bastante por hoy", dice, y me invita a ver las katas del resto de los compañeros. La clase se acaba. De nuevo, el ritual. Me hago un lío con las manos y el sable y acabo al revés que todos. Me río yo sola, bajito. "Esto es lo que hay", me dice Félix. "Luego es paciencia, constancia. Nada más".
Me encanta.
Puedo adivinar todo lo que una disciplina así puede ofrecerme, y sé que depende de eso, de la constancia.
Bueno. Poco a poco, empezando por el principio.
Y este es el principio.
Nota: La entrada fue escrita el primer día de entrenamiento, como una viñeta de ese momento. La foto que la ilustra fue tomada un año y un mes después (Mi agradecimiento al estupendo trabajo de Eva Mansilla, de Photo Studio 23).
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